"Mamá, Papá, me falta tiempo para decirte que tu peque está bien, me falta tiempo para que os vayáis tranquilos de mi consulta, tiempo para daros certezas, explicaciones, para poder contestar a todas vuestras preguntas, tiempo para que realmente estéis tranquilos y eso me apena, me hace sentir que hay una parte de mi trabajo al que no llego, y no es que no quiera ,es que no puedo"
Cuando entra un niño en nuestra consulta lo estamos explorando desde que pasa por la puerta, al ver su cara, la manera en que se mueve, sonríe, respira, su coloración, la manera en que interactúa, etc..hay muchas señales que no son exploradas pero que a nosotros ya nos dan la idea de lo que pueda tener, una vez interrogando a los padres y explorándolo ya confirmamos nuestro diagnóstico y comenzamos con las recomendaciones de tratamiento.
Últimamente me ha sucedido en varias oportunidades tener la sensación de que no se van seguros de la consulta, los padres oyen tantas enfermedades, leen tanta información y desinformación que dudan mucho e incluso lo que hasta ahora explicábamos se les está haciendo insuficiente
En la gran mayoría de los casos y debido a la saturación de nuestras consultas no podemos explicar porque un resfriado es sólo un resfriado y no es algo más grave o porque un dolor de cabeza no es una meningitis o porque una fiebre no debe alarmarlos.

Siento a cada niño que visito como mío y así lo trato, a cada familia como amiga y así me relaciono, no concibo otra manera de hacer mi trabajo si no es desde el cariño.